Si, así es. Un día simplemente ya no nos sentimos enamorados como ayer. Simplemente desaparece, como pasa con el amor. Sin buscarlo, sin prestarle atención... Aparece.
Maduras, dejas caer del árbol esa manzana.. y no entendes bien porque la dejaste ir... Si era porque maduro... Porque se pudrió... Porque era muy pesada... Porque no se estaba formando bien... Etc.
¿Me dolió y me tomo mucho tiempo? Si ¿Lloraste mucho? Lo que creí suficiente. Incluso en nuestro afán por ser amados por la persona deseada somos ciegos a ver que esa persona merece ser feliz, por el simple hecho que la amamos.
Me tocó enamorarme de dos personas, y gracias a ese segundo amor comprendí la madurez real del amor. Ese en que deseamos ver al otro feliz, incluso ayudarlo a construir su felicidad (y que no sea con nosotros), tenderle una mano cuando siente que se esta hundiendo, prestarle el hombre cuando quiera llorar (aunque eso mismo nos parta el alma, pero es el camino de la transición de su amor, no el propio, que no es nuestro). Incluso muchas veces nos toque "hacernos los otros" porque quizás en su dolor busca consuelo... Un consuelo que nos duele (solo de pensarlo) intentar dar. Y ver que quizás es lo que busca, pero que donde su felicidad termino... Nosotros no podemos martirizarnos para que el otro construya su felicidad sobre el barro de tristeza que somos hoy. Ahí entendí el límite. Y de a poco todo empezó a caer en su lugar... Si, yo lo amaba ¿por qué iba a ser tan egoísta de enojarme que ni me hable? ¿Por qué iba a enojarme que me "ignore"? ¿Por qué iba a pensar que lo mejor era estar lejos? Si yo lo amo. Lo quiero así de feliz y libre. Tomando sus propias desiciones.
Y todo cayó en seco. Como si de la nada hubiese caído en la Tierra (y no me dolió, al contrario me sentí MUY FELIZ). El amor el alegría. El amor es libre, el amor no ata. El amor elige... Como elegí yo, el resto también puede elegir. Y si no me elige.. ¡Esta bien! ¡Se feliz! Animate a amar... Perdona que no te amen, pero seguí adelante. No te dejes cegar por esa ambición que, a veces, nos atrapa.
Ama, ama hasta que te duela y más, porque después de ese dolor medio molesto... Esta el amor de verdad. Ese que te abraza y no te suelta. El que te pinta el mundo de muchos colores, que no te deja estancarte en días grises. Que te ayuda a ver en las pequeñas cosas, gestos, formas, animales, climas, olores, sonidos y todo una alegría, un calorcito adentro en el corazón. Una esperanza en que las cosas están bien. Incluso a veces nos pinta el lagrimón... ¡Pero de alegría! Son tantas las emociones que te inundan el alma que se te escapan por los ojos, se te condensan en forma de lágrimas y no te las guardes... ¡Que te vean manifestarte de alegría!
Capaz en uno de estos días eso se vuelva contagioso... ¿Y quién sabe? Capaz le llegas al corazón a quien menos lo esperas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario