"Y entonces
lo comprendí. Habíamos sido unas magníficas compañeras de viaje, pero en
definitiva, no éramos más que dos solitarios pedazos de metal trazando
su propia órbita cada una. Desde lejos parecían bellos como estrellas
fugaces. En realidad, sólo éramos prisioneras sin destino encerradas
cada una en su propia cápsula. Cuando las órbitas de los dos satélites
se cruzaban casualmente, nos encontrábamos. Quizá simpatizábamos. Pero
sólo duraba un instante. Momentos después volvíamos a estar inmersas en
la soledad más absoluta. Y algún día arderíamos y quedaríamos reducidas a
nada" - Sputnik, mi amor.
Y estamos otra vez igual. Insistiendo, tirando del hilo invisible. Tratando de desenredar nudos inexistentes.
Un año después y otra vez estoy leyendo tus intentos por sostener un producto vencido. Un producto caducado, viejo. Intentando chantajear con cosas que, alguna vez, me hicieron ceder. Golpes bajos, tratando de mezclar el amor. Letras de cosas que "te recuerdan a mi" a "lo mucho que te quiero"; libros que "este personaje me hace acordar a vos". Y otra vez estoy, otro Octubre, preguntándome... Si todo eso te recuerda a mi, si tanto me queres ¿por qué no estas acá? Y tu respuesta siempre me lastima. "Sos muy buena, sos muy buena conmigo" ¿Yo soy el error? ¿Esta mal ser buena y sincera?
Cada vez que intento darle un fin, un fin a mi forma, te borras. Yo si tomo el toro por las astas; yo voy de frente. 'Basta' ¿tenes miedo del rechazo? ¿me tenes miedo? ¿tenes miedo de mi reacción?
Somos unos buenos amigos, me gusta tu música. Me gustan tus juegos. Me gusta charlar con vos, pero hasta acá te acompañé. No puedo seguir por mi, no me puedo atar acá. Ya te lo dije: "si me das esto si, ya no quiero, me cansé. Me aburrí. Me duele"
Me cansé de preguntarme si me extrañas, si me queres, si pensas en mi. Se que todo es no, me convencí de eso. Se que la respuesta es no, eso no es amor, ni a mi, ni a vos. Capaz lo mejor es que abras los ojos y me dejes ir. Siempre estuve cuando me necesitaste, creo que este es tu tiempo de respetarme. De saber abrazarme en la distancia, de saber que ya me lastimaste lo suficiente.
Quizás lo único que quiero esta vez es abrazarte para darme cuenta que sos real, que existis. Que no lo imaginé que de verdad eras carne y hueso. Que no me generas más nada, que no estas en ninguna parte de mi cabeza.
O tal vez ya ni necesite eso, siento que ya te solté la mano hace rato. Como hiciste conmigo "ya no puedo" lo entendí y se pegó la etiqueta, uní el cabo "ya no puedo". Cerré la puerta y maduré.
Te dejé ganar.
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