domingo, 24 de agosto de 2014

El Castillo.

 Te voy a extrañar tan fuerte. Ojalá me hubieras entendido y hubieras dejado de tener miedo o hacerme pagar cuentas que no hice. Se que te voy a querer por mucho tiempo más, ojalá me hubieras dejado quererte un poquito. Pero a veces, simplemente no funciona. Ojalá algún día, nunca. Puedas llegar a entenderme o a perdonarme y ser amigos.
"...El castillo, allá arriba, ya extrañamente oscurecido, que K. esperaba alcanzar todavía ese mismo día, volvió a alejarse. Pero como si, con motivo de esa provisora despedida, aún hubiera de darle una señal resonó allí una alegre campanada; fue el sonido de una campana que, aunque sólo por un instante, le estremeció el corazón, tal como si se cerniese sobre él la amenaza — por que ese toque también doloroso— de la consumación de aquello que incertamente anhelaba. Pero pronto enmudeció esta campana grande, para ser relevada por una monótona campanita, que asimismo replicaba acaso allá arriba, o que tal vez ya sonaba en la aldea."

No hay comentarios:

Publicar un comentario